Montse Badia

THORSTEN GOLDBERG. Things are generally different behind closed doors (ESP)

Espai 13, Fundación Joan Miró, Barcelona, 2005

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El trabajo de Thorsten Goldberg (Dinslaken, Alemania, 1960) se caracteriza por la minuciosidad, la disciplina y un detallismo extremos. A partir de referentes cotidianos, elabora comentarios, en apariencia banales, que resultan ser críticas y precisas observaciones sobre nuestro presente. Con frecuencia, sus vídeos e instalaciones recurren a objetos cotidianos que son transformados en objetos artísticos . De manera juguetona, pero muy lúcida, el artista confronta al espectador a sutiles desplazamientos o diferencias que nos invitan a modificar nuestra percepción de las cosas y a plantearnos preguntas sobre el mundo en que vivimos y sobre nuestra relación con él.

Creada expresamente para el Espai 13, la instalación Things are generally different behind closed doors presenta a dos peculiares personajes que mantienen una conversación acerca de sus vidas. Un disco de algodón (de esos que se emplean para el desmaquillaje) y un coche Smart hablan sobre sus experiencias, sus ideales y sus conflictos personales. La conversación se desarrolla con palabras y también con imágenes que son proyectadas en una especie de escenario. Los temas discurren por rumbos muy diversos: la vida en las ciudades, en contraposición con la vida en el campo; las relaciones con los demás; los estilos de vida y sus implicaciones; el vestir y la apariencia, como indicadores de la pertenencia a determinadas comunidades o grupos sociales; el estado del bienestar y sus implicaciones más concretas y personales; los reality shows; la conciencia y la aceptación de pertenecer a una sociedad mediatizada...

Todos los diálogos proceden de conversaciones escuchadas y recopiladas por el artista en el transcurso de viajes en tren, en restaurantes y en distintos lugares públicos. Así, pues, esos dos personajes no son en absoluto exóticos; al contrario, constituyen dos ejemplos contemporáneos. Uno de ellos es más doméstico y estable, modesto y disciplinado, realista y práctico, y está bastante satisfecho con su situación vital. El otro es más complicado, inestable, excesivo, sociable y con una tendencia a emitir juicios de valor apresurados.

No es la primera vez que Goldberg crea una historia de apariencia inocente, si bien, al revestir ésta el carácter de una declaración pública, asume la categoría de diagnóstico. Como afirma el propio artista, “la simplicidad y el tono juguetón no significan que mi trabajo sea irrelevante. El hecho de utilizar símbolos simples lo hace universalmente comprensible (...) Pienso que el arte ha de tener diferentes niveles. Y el primer nivel o introducción debe tener siempre, al menos en mi trabajo,esa atmósfera juguetona o inofensiva. No quiero que mi arte sea de ningún modo impresionante o espectacular” . En trabajos anteriores, Goldberg se ha servido de un juego infantil (Piedra, Papel y Tijera) para intervenir en un espacio público en el Oberbaum Bridge de Berlín (la antigua frontera que, en la ciudad, separaba las Alemanias del Este y del Oeste), reduciendo y equiparando la rivalidad y las tensiones políticas a un juego infantil. Curtain.mov era una cortina roja (y en Things are generally different behind closed doors , la cortina que rodea el escenario constituye una clara alusión a aquélla) que se desplazaba de manera tan sutil como imperceptible a lo largo de un corredor transparente de sesenta metros que une dos dependencias del Edificio Martin Gropius en Eberswalde. O, más recientmente, en Next Destination, Milk & Honey, el artista ha instalado una parada de autobús en el centro de Heidenheim, que anuncia cada día uno de los dos mil destinos del mapa de Schlaraffenland, la Accurata Utopia Tabula (c.1720) en la que el cartógrafo Johann Baptist Homann reprodujo con todo detalle y precisión todos los topónimos de la tierra de la leche y de la miel, la Tierra de Cucaña o Tierra de Jauja.

Cortinas que se mueven, mapas imaginarios, juegos de niños, coches y algodones parlantes... Goldberg utiliza objetos y situaciones de la vida real y los transforma en agudos y directos cuestionamientos. Goldberg no es provocativo ni dogmático, sino que de manera perspicaz y lúdica, inocente en apariencia, presenta sutiles desplazamientos o “diferencias” que ponen en jaque algunos valores fundamentales.

Montse Badia
Enero de 2005



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