{"id":1287,"date":"2001-11-11T17:43:00","date_gmt":"2001-11-11T17:43:00","guid":{"rendered":"https:\/\/montsebadia.net\/new\/revolving-doors\/"},"modified":"2025-02-27T10:19:52","modified_gmt":"2025-02-27T10:19:52","slug":"revolving-doors","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/montsebadia.net\/en\/revolving-doors\/","title":{"rendered":"REVOLVING DOORS"},"content":{"rendered":"<p>El espacio p\u00fablico ha sido, y todav\u00eda es, un reflejo \u2013o una narraci\u00f3n, como lo ha definido Walter Grasskamp &#8211; de las voluntades pol\u00edticas, del tejido social, de las din\u00e1micas culturales y del contexto econ\u00f3mico, as\u00ed como de la reorganizaci\u00f3n y la expansi\u00f3n de nuestras ciudades. En este espacio com\u00fan, que es lugar de mercado, de afirmaci\u00f3n del poder, de manifestaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, de conmemoraciones religiosas y de celebraci\u00f3n festiva, diferentes realidades y formas de uso diario convergen y se superponen: los cortos desplazamientos de los escolares, las largas distancias del cartero, el deambular del ratero, el trayecto en zigzag del perro y su due\u00f1o, las rutas nocturnas por bares y clubs&#8230;<\/p>\n<p>En un tiempo definido por el final de las ideolog\u00edas, al que se une la inhabilidad de los poderes pol\u00edticos y religiosos para definir la noci\u00f3n de \u201cp\u00fablico\u201d, el espacio p\u00fablico se ha transformado en un \u00e1mbito de consumo. Los centros comerciales, en los que la oferta de productos y entretenimiento responde a una promesa de experiencias, se han convertido en los sustitutos del \u00e1gora tradicional. Su aparente accesibilidad, con sus bancos, paseos y jardines artificiales, responde en realidad, a una privatizaci\u00f3n del espacio que establece sus propias reglas de acceso, vigilancia y control.<\/p>\n<p>No es ning\u00fan secreto que el motor principal de las transformaciones de las ciudades se realiza a trav\u00e9s del desarrollo inmobiliario y del desplazamiento econ\u00f3mico. Los centros de las ciudades se transforman cada vez m\u00e1s en centros comerciales y los espacios de comunicaci\u00f3n y relaci\u00f3n en parques tem\u00e1ticos. El espacio p\u00fablico se redise\u00f1a constantemente para facilitar la vigilancia y la expulsi\u00f3n de aquellos ciudadanos que no encajan en los modelos de consumo preestablecidos. No es, por tanto, infrecuente la incorporaci\u00f3n de obst\u00e1culos arquitect\u00f3nicos que imposibilitan la utilizaci\u00f3n de mobiliario urbano para usos personales, como los bancos de las calles, que son progresivamente sustituidos por sillas individuales en las que es imposible tenderse para dormir.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/421.jpg\" alt=\"421.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>Cuando todos los espacios sociales se han convertido en p\u00fablicos, la esfera privada se encuentra constantemente bombardeada por una sociabilidad determinada en sus funciones diarias normales. De ser un lugar espec\u00edfico de experiencia democr\u00e1tica, el espacio p\u00fablico ha pasado a ser un lugar de conexi\u00f3n de usos y funciones diferentes. Existe una \u201cconvivencia pac\u00edfica\u201d de zonas de usos espec\u00edficos: de trabajo, de ocio, de consumo, de residencia, etc que nos transforma en transe\u00fantes, con un punto de partida y un destino claros, para los que el espacio p\u00fablico es simplemente un lugar de transici\u00f3n y en el que el \u201cotro\u201d, el desconocido, es considerado como una amenaza. \u201cUna multitud de desconocidos que pasean por las calles, que conversan, que hacen sus compras, que van o vienen del trabajo, aparece unida en la telara\u00f1a de la rutina; esta vida en com\u00fan es inferior a la vida real que acontece dentro de cada una de las personas que componen la muchedumbre\u201d. El deambular sin rumbo fijo (los fl\u00e2neurs del siglo XIX, la experiencia subjetiva del entorno de los surrealistas, la Nadja de Breton, la deriva de los situacionistas o de los protagonistas de las novelas de Paul Auster), creando cartograf\u00edas personales, en relaci\u00f3n a vivencias y experiencias individuales y otorgando al azar un papel relevante, dif\u00edcilmente encuentra un lugar en nuestros d\u00edas. Solamente algunas v\u00e1lvulas de escape, absolutamente reguladas y organizadas (rebajas, manifestaciones, desfiles, maratones y otras celebraciones populares) permiten una ruptura, s\u00f3lo aparente, de la rigidez normativa.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/Kaufmann_PM.jpg\" alt=\"Kaufmann_PM.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>El concepto de esfera p\u00fablica, una noci\u00f3n m\u00e1s amplia que la de espacio p\u00fablico, va m\u00e1s all\u00e1 de las distinciones f\u00edsicas entre los entornos p\u00fablico y privado en el que las actividades y las experiencias de los seres humanos se desarrollan. De acuerdo con el an\u00e1lisis de Oscar Negt y Alexander Kluge , \u201cla esfera p\u00fablica fluct\u00faa entre ser una fachada de legitimaci\u00f3n capaz de desplegarse en diversos lugares y ser un mecanismo de control de la percepci\u00f3n de aquello que es relevante para la sociedad\u201d. En consecuencia, la diferencia entre p\u00fablico y privado es sustituida por la contradicci\u00f3n entre la presi\u00f3n ejercida por los intereses de producci\u00f3n y las necesidades de legitimaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La disoluci\u00f3n entre p\u00fablico y privado, que ya hab\u00eda sido abordado por el ideario del Movimiento Moderno, se hace mucho m\u00e1s evidente ahora cuando en la definici\u00f3n de la noci\u00f3n espacial intervienen las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n. En este contexto, la idea de \u201clugar\u201d se convierte en un concepto precario y la esfera p\u00fablica se transforma en un punto de comunicaci\u00f3n hecho de im\u00e1genes y representaciones, fijados en el tiempo y en el espacio por las pantallas y, cada vez m\u00e1s, relacionados con \u201clo real\u201d y la vida cotidiana.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/jankowski.jpg\" alt=\"jankowski.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>\u201cHemos pasado del espacio p\u00fablico a la imagen p\u00fablica. La ciudad tradicional siempre se ha organizado en torno a un lugar p\u00fablico, \u00e1gora, foro o plaza. A partir del siglo XX, ocupan este lugar las salas de reuni\u00f3n. Pensemos en el papel del cine en la sociedad de hace cuarenta a\u00f1os y en el actual de la televisi\u00f3n. La ciudad primaria es una ciudad en la que predomina el espacio p\u00fablico, es t\u00f3pica, mientras que desde el siglo XX ya no est\u00e1 vinculada a \u00e9ste. Pasamos de la ciudad-teatro a la cine-ciudad y, luego a la tele-ciudad. De un espacio t\u00f3pico hemos pasado a un espacio telet\u00f3pico en el que el tiempo real de la retransmisi\u00f3n de un acontecimiento se impone al espacio real del propio acontecimiento\u201d. As\u00ed traza Paul Virilio el retrato perfecto de lo que hoy podemos definir como esfera p\u00fablica global, determinada por el papel dominante de las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, que redibujan el sistema de relaciones que conectan la historia de la vida privada a un sistema global de informaci\u00f3n y que reduce aspectos como la localizaci\u00f3n a un estatus secundario. De una forma parecida, el tiempo cronol\u00f3gico \u2013extensivo, por naturaleza- se transforma en un tiempo intensivo de novedades instant\u00e1neas en el que la mirada individual y puntual es m\u00e1s importante que la memoria.<\/p>\n<p>La efectividad de los atentados del 11 de septiembre no s\u00f3lo fue planeada al detalle en sus consecuencias f\u00edsicas, pol\u00edticas y sociol\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n en su impacto medi\u00e1tico. En un timing casi perfecto, los quince minutos que separaron el impacto del primer avi\u00f3n contra la Torre Norte del impacto del segundo avi\u00f3n contra la Torre Sur, permiti\u00f3 que todas las cadenas de televisi\u00f3n del mundo tuvieran tiempo de establecer la conexi\u00f3n para presenciar en riguroso directo el segundo choque y el posterior derrumbamiento. Tras el desconcierto inicial, que se tradujo en la repetici\u00f3n una y otra vez de las im\u00e1genes correspondientes al momento de los impactos, el seguimiento de la noticia se centr\u00f3 en la escala individual, en los testimonios de las personas cercanas a las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>La cobertura medi\u00e1tica de la primera y la segunda guerras del Golfo constituye otro buen ejemplo de este aspecto. Mientras en Kuwait la retransmisi\u00f3n desde el punto de vista de los misiles convert\u00eda las pantallas de televisi\u00f3n en una especie de videojuego en el que las v\u00edctimas humanas eran invisibles, los reporteros que acompa\u00f1aban a los soldados en el ataque a Irak, recog\u00edan los comentarios de los soldados cuando acertaban o fallaban en sus disparos y lanzamientos y, aunque las v\u00edctimas recib\u00edan el eufem\u00edstico nombre de \u201cda\u00f1os colaterales\u201d, eran visualizadas como bajas reales, como seres humanos de carne y hueso.<\/p>\n<p>Paralelamente, la progresiva invasi\u00f3n de la vida privada se transforma en una teatralizaci\u00f3n de la esfera privada, a trav\u00e9s de la proliferaci\u00f3n de formatos, especialmente televisivos (reality shows, talk shows y recientemente, tambi\u00e9n algunos concursos y otros h\u00edbridos de distintas f\u00f3rmulas), que exigen que la vida privada se adapte y se someta a la din\u00e1mica necesaria para convertirse en producto de espect\u00e1culo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/513.jpg\" alt=\"513.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>No es, pues, sorprendente, que la privacidad se transforme cada vez m\u00e1s en una garant\u00eda de identidad. Sin embargo, una vez superadas las ideas simplificadas sobre la identidad, y la aceptaci\u00f3n de \u00e9sta como algo m\u00faltiple, se constata c\u00f3mo su autenticidad puede estar igualmente amenazada, desde el momento en que la individualidad se convierte en un fen\u00f3meno de masas y la identidad se crea a partir de la identificaci\u00f3n con ciertas im\u00e1genes y productos. La publicidad ya no vende \u00fanicamente productos sino estilos de vida. Compramos perfumes Dona Karan \u00f3 Calvin Klein no s\u00f3lo por su aroma, sino tambi\u00e9n por la imagen de bohemia burguesa, sensual, urbana y din\u00e1mica que va asociada a dichos productos.<\/p>\n<p>La explosi\u00f3n de la tecnolog\u00eda ha llevado, en ciertas \u00e1reas de la vida p\u00fablica y privada, a una existencia dual y simult\u00e1nea, digital y real, a la vez. En este sentido, el espacio de la red aporta un nuevo tipo de ambig\u00fcedad, puesto que la actividad en Internet consiste en participantes individuales, en un espacio p\u00fablicamente accesible, y con el parad\u00f3jico deseo por el anonimato y la comunicaci\u00f3n al mismo tiempo. No es casualidad, que en los chats, la plataforma de comunicaci\u00f3n abierta por excelencia, sea frecuente la creaci\u00f3n de identidades falsas que responden tanto a una voluntad de protecci\u00f3n como de liberaci\u00f3n de los complejos personales. Tampoco es extra\u00f1o, pues, que m\u00e1s del 70 % de los chats en Internet, terminen adquiriendo un contenido abiertamente sexual.<\/p>\n<p>En una conferencia en Dia Center for the Arts, en Nueva York, Martha Rosler planteaba algunos de estos interrogantes y contradicciones:<\/p>\n<p>\u201cSi las esferas p\u00fablica y privada existen s\u00f3lo en una relaci\u00f3n de complementareidad, \u00bfc\u00f3mo podemos hablar de esfera privada cuando no se recuerda ya que en el pasado, se esperaba que los miembros de la familia mostraran p\u00fablicamente un prop\u00f3sito de unidad? Y \u00bfc\u00f3mo podemos hablar de esfera p\u00fablica cuando los informativos, el entretenimiento y la historia son relatados en t\u00e9rminos de las vidas de los actuantes y las citas en los shows de m\u00e1xima audiencia? \u00bfC\u00f3mo podemos hablar de estar en la esfera privada cuando a millones de personas se les dice simult\u00e1neamente que deben utilizar supositorios para aliviar las hemorroides? \u00bfC\u00f3mo se puede hablar de estar en la esfera p\u00fablica cuando la mayor parte de la audiencia es ajena a esta simultaneidad, haga o no el mensaje referencia a ellos? \u00bfC\u00f3mo se puede hablar de esfera p\u00fablica cuando los diagramas esquem\u00e1ticos de la operaci\u00f3n del pene y la parte baja de los intestinos del presidente aparecen de manera prominente en los medios de comunicaci\u00f3n? Asimismo, \u00bfc\u00f3mo podemos hablar de esfera p\u00fablica cuando el concepto de privacidad, violado por estos ejemplos, ha sido desde hace mucho tiempo borrado por el aparente deseo de aparecer en televisi\u00f3n y en consecuencia, ser inscrito en la historia? \u00bfC\u00f3mo se puede hablar de esfera p\u00fablica cuando las reglas del comportamiento civil \u2013personal, moral y legal- son suspendidas para las celebridades? Asimismo, \u00bfc\u00f3mo se puede hablar de estar en la esfera p\u00fablica cuando se ha convertido en imposible el retar y criticar a los representantes del estado, con la excepci\u00f3n de los m\u00e1s restringidos t\u00e9rminos circunscritos a una est\u00fapida correcci\u00f3n? Finalmente \u00bfc\u00f3mo se puede hablar de esfera privada, c\u00f3mo se puede hablar de esfera p\u00fablica cuando la imagen de un terrorista, el espantoso espectro de la muerte, de lo privado o igualmente de lo p\u00fablico, es puesta junto a mi familia en la mesa de la cena?\u201d<\/p>\n<p>Evidentemente cuando Martha Rosler pronunci\u00f3 estas palabras, en 1987, no pod\u00eda ni imaginarse que hacer p\u00fablicos los detalles de la operaci\u00f3n del pene del presidente Roland Reagan era todav\u00eda un t\u00edmido acto de intromisi\u00f3n en la intimidad de las personas, al margen de su cargo p\u00fablico, en comparaci\u00f3n con el caso Lewinsky, en el que hasta los m\u00e1s \u00edntimos detalles de la relaci\u00f3n entre Bill Clinton y Monica Lewinsky fueron presentados, divulgados, consumidos y paladeados en p\u00fablico a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n e \u00edntegramente transcritos y publicados en Internet.<\/p>\n<p>Igualmente, no deja de sorprender el actual grado de cinismo y la indeferencia con la que los responsables de la Guerra contra Irak han aceptado que los motivos que dieron en su momento (la eliminaci\u00f3n de armas de destrucci\u00f3n masiva en poder de Sadam) no respond\u00edan a la realidad; o la doble moral que censura las im\u00e1genes de soldados americanos muertos o torturados, pero no la exposici\u00f3n obscena de los cad\u00e1veres de los hijos de Sadam, o los pol\u00edticos que se niegan a dimitir aunque sea evidente que su \u00e9tica y moral son m\u00e1s que cuestionables.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda desayunamos, comemos y cenamos con este tel\u00f3n de fondo de noticias a medias que, funcionan desde su vertiente de impacto, pero tambi\u00e9n de rumor, de murmullo enrarecido cuya autenticidad resulta dif\u00edcil de rastrear. No obstante, todav\u00eda existen reductos o espacios intersticiales en los que es posible actuar y manifestarse de una manera aut\u00e9ntica y aut\u00f3noma. Y esa es precisamente una de las funciones del arte (si es que el arte tiene que justificarse por tener una funci\u00f3n). Es, en ese sentido, que el arte puede convertirse, y de hecho se convierte en una forma compleja de conocimiento y, parafraseando y coincidiendo con Harald Szeemann, podemos decir que el trabajo de los artistas puede ser un sism\u00f3grafo de los cambios que se producen en la sociedad. El arte funciona como un lugar de ansiedad y de descontento y se convierte en una forma de interrogaci\u00f3n. Con sus trabajos, los artistas plantean m\u00e1s preguntas que respuestas, que pueden cambiar nuestra percepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/464.jpg\" alt=\"464.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>Estas son algunas de las reflexiones que marcan el punto de partida del proyecto Puertas Giratorias. Revolving Doors toma su t\u00edtulo de la conocida imagen Porte, 11 rue Larrey, que muestra la puerta del apartamento parisino en el que Marcel Duchamp vivi\u00f3 entre 1927 y 1942, que, comunicaba el estudio y el dormitorio y el estudio y el ba\u00f1o, de manera que, al abrir una estancia, simult\u00e1neamente cerraba otra y viceversa: al abrir la puerta para entrar en la habitaci\u00f3n, la puerta cerraba el ba\u00f1o y cuando se entraba en el cuarto de ba\u00f1o, la puerta cerraba el estudio. Marcel Duchamp encarg\u00f3 a un carpintero la construcci\u00f3n de dicha puerta, a partir de sus indicaciones. La concepci\u00f3n de esta puerta, que se vincula tanto a la vida cotidiana de Duchamp como a su discurso art\u00edstico, evoca la fluidez y la confusi\u00f3n entre los \u00e1mbitos de lo p\u00fablico y lo privado, que la exposici\u00f3n se propone explorar.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/door.jpg\" alt=\"door.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>La exposici\u00f3n Revolving Doors se present\u00f3 por primera vez, en noviembre de 2001, en un formato m\u00e1s reducido en Apex Art, en Nueva York. La versi\u00f3n de la exposici\u00f3n que se presenta ahora en Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica ha ampliado el n\u00famero de artistas y trabajos, de manera que se pueden establecer conexiones m\u00e1s complejas entre los diferentes proyectos presentados. La lista de artistas participantes en Revolving Doors incluye creadores pertenecientes a diversas generaciones que, en diferentes contextos y momentos reflexionan sobre estos aspectos. Con sus propuestas, los artistas participantes en este proyecto presentan una amplia diversidad de aproximaciones relacionadas con la ambig\u00fcedad y la confusi\u00f3n entre la esfera p\u00fablica y el dominio privado tales como la fluidez entre distintos escenarios como par\u00e1frasis de las relaciones sociales (Zbig Rybczynski), la invasi\u00f3n del espacio p\u00fablico de los individuos (Vito Aconcci), la definici\u00f3n del espacio personal y la presentaci\u00f3n individual en p\u00fablico (Francis Al\u00ffs, Andreas M. Kaufmann, Gillian Wearing, Colin Cook, Mark Formanek), el uso subversivo y secreto del espacio p\u00fablico (Bego\u00f1a Mu\u00f1oz), la proyecci\u00f3n en la esfera p\u00fablica de una privacidad creada (Vanesa Beecroft, Christian Jankowski, Douglas Gordon), la creaci\u00f3n de espacios relacionales (Otto Berchem), la subjetiva percepci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n y su reverso (Antonio Muntadas), la creaci\u00f3n de los l\u00edmites de la privacidad a partir de la confesi\u00f3n p\u00fablica en los media (Bj\u01ffrn Melhus), y la redefinici\u00f3n del dise\u00f1o arquitect\u00f3nico a partir de las necesidades y los usos individuales o como met\u00e1fora de \u00e9stos (Krzystof Wodiczko, Roland Boden, Alicia Framis, Michael Elmgreen &amp; Ingar Dragset).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/IMG\/jpg\/422.jpg\" alt=\"422.jpg\" align=\"middle\" \/><\/p>\n<p>Con sus propuestas cr\u00edticas, ir\u00f3nicas, po\u00e9ticas o subversivas, los artistas participantes en Revolving Doors realizan comentarios que alteran la forma en que percibimos o pensamos la realidad. Aunque los proyectos divergen mucho entre s\u00ed, todos ellos comparten el hecho de erigirse como gestos individuales que definen la relaci\u00f3n p\u00fablico\/privado desde una escala humana. Finalmente, es el individuo el que hace girar la puerta.<\/p>\n<p>[Revolving Doors es una exposici\u00f3n colectiva presentada en Apex Art, Nueva York, 2001 y Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica, Madrid, 2004]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El espacio p\u00fablico ha sido, y todav\u00eda es, un reflejo \u2013o una narraci\u00f3n, como lo ha definido Walter Grasskamp &#8211; de las voluntades pol\u00edticas, del tejido social, de las din\u00e1micas culturales y del contexto econ\u00f3mico, as\u00ed como de la reorganizaci\u00f3n y la expansi\u00f3n de nuestras ciudades. 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