Textos

"Reflexiones y análisis sobre arte contemporáneo y cultura."

Reset, junto a Maria Muñoz. Portfolio especial de A*DESK para Bonart (diciembre 2021 – febrero 2022)

Si algo tiene la comunidad artística es su capacidad de asimilar el momento, el espíritu crítico y la disposición para visibilizar las dificultades desde un espacio de libertad, o al menos eso pensamos. La ortodoxia económica –completamente integrada en nuestro pensamiento y responsable del desorden en el que nos encontramos– nos ha llevado, de forma sutil y engañosa, a internalizar un conjunto de valores y formas de ver el mundo que nos impide RE-imaginar cambios radicales.

Estamos en un momento de prefijos. Los conceptos existen pero son los matices los que actualizan sus significados. Este prefi x REque se ha ido repitiendo hasta el agotamiento en estos últimos meses es el que exploramos en este monográfico. El REestá tan presente que incluso se habla de la «generación RE». No es ya ni siquiera biológica. No engloba a personas nacidas en una franja temporal con pautas de pensamiento o de comportamiento comunes, sino que RE-une una “generación mental”, que comparte una actitud solidaria, inclusiva, resiliente, flexible, dinámica y adaptable. Unas cualidades razonables para poder navegar en estos “tiempos líquidos”, como los definió Zygmunt Bauman, llenos de incertidumbre y de posibilidades, de empoderamiento, pero también de fragilidad.

También son tiempos de pensar en colectividad. Por eso, hemos invitado a perfiles multidisciplinares, transversales y poliédricos para RE-accionar a una amalgama de conceptos propuestos. El resultado es un puzle de aproximaciones, formales y mentales. Mar Arza trabaja sobre reescribir; Armen Avanessian y Andreas Töpfer especulan y dibujan la noción de recursividad; Fito Conesa nos refresca con nuevas tecnologías. Eli Cortiñas explora poéticamente el refeminizar; Gisela Chillida encuentra la reacción en la re-reacción; Frau Diamanda/Hector Acuña y Pol Merchan exploran, desde diferentes posiciones, las implicaciones de regenderizarse. El reagrupar de Marcelo Expósito nos lleva a un sentido de comunidad; Laura González y Chiquita Room reivindican la idea de realizarse desde un punto de vista individual y humano; Martí Manen relaciona pasado y presente para construir el futuro. Marta Marcé rebrota con la mitología; la resiliencia viene a través de Diana Padrón. Moisés Puente nos aproxima a reinventar la ciudad; Tere Recarens redibuja, y, finalmente, Eirik Senje busca la reactivación a partir del anhelo.

La pandemia ha evidenciado que, para abordar la emergencia climática, las crecientes distopías sociales y cualquier crisis emergente, es necesario RE-setejar el sistema en su totalidad. Dicho de forma más positiva, ¿sería posible impulsar un cambio en esta fragilidad estructural en la que estamos inmersos? Este RE-set dependerá de nuestra capacidad de escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor y de la simbiosis entre todas las figuras implicadas. RESETEMOS!

Hace tiempo que los documentales son apreciados, no tanto por su aproximación objetiva a la realidad, sino por ser formatos que pueden jugar (en el amplio sentido de la palabra) con la veracidad y, al mismo tiempo, acercarse a los making off o evidenciar los mecanismos de los sistemas.

El género documental (aunque sería más preciso hablar de formato más que de género) puede convertirse en una aproximación extraordinaria al trabajo de los artistas. Ya sea mediante entrevistas, registros de los procesos de creación, mostrando la historia que hay detrás de los trabajos o bien desde miradas más especulativas, los documentales se convierten en mediadores excepcionales que contribuyen a disolver el maldito «gap» que sigue existiendo entre sociedad y arte contemporáneo.

A finales de 2020 se celebró la cuarta edición de dart Festival Barcelona, «el primer festival de cine documental dedicado arte contemporáneo, el principal objetivo del cual es entrelazar la cultura y el conocimiento con el gran público». En esta edición en pleno contexto pandémico, dart ha sabido encontrar al mejor aliado para hacer posible la edición de este año: Filmin, la plataforma de distribución digital de contenidos audiovisuales que más cuidado tiene de ofrecer un catálogo seleccionado con buen criterio para huir de mainstreams y llevar a cabo un impecable trabajo curatorial en la selección y presentación de sus contenidos.

De la edición de este año nos gustaría que no pasara desapercibida una joya (literal): The Proposal (2018) de la artista norteamericana Jill Magid, un trabajo complejo y ambiguo, porque es un documental pero también un proyecto artístico en si mismo. La historia parte de la fascinación de Jill Magid por el arquitecto/artista mejicano Luis Barragán y el descubrimiento, al ir a su Casa Museo en México, que solo es accesible el archivo personal del arquitecto, ya que el archivo profesional fue adquirido por unos coleccionistas suizos que lo conservan en un búnker y con un acceso extremadamente restringido. Tras una investigación más profunda, Jill averiguó que el archivo Barragán fue ofrecido como regalo de compromiso por Rolf Fehlbaum, director de Vitra Museum a su futura esposa, Federica Zanco. Con un hilo narrativo a partir de la correspondencia epistolar con Federica, Jill va trazando un recorrido encaminado a hacerle una propuesta: ofrecerle un anillo con un diamante, hecho a partir de las cenizas del arquitecto Barragán (con el beneplácito de la familia Barragán) a cambio de devolver el archivo a México y hacerlo accesible.

De esta manera, temas como el legado de los artistas, el control, la propiedad de los derechos de autor o el acceso al conocimiento quedan planteados a través de esta fascinante historia, explicada como si de una novela se tratara a partir de recursos cinematográficos y epistolares.

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[Artículo publicado en Bonart, 2021]

Empatía ADN Blog

…Y la naturaleza recuperó terreno: peces en los canales de Venecia, ciervos en medio de la carretera, coyotes en las calles de San Francisco, plantas silvestres abriéndose paso en el asfalto, aire más puro y menos contaminación acústica en las ciudades… Y también se intentó no dejar a nadie atrás. Pero fue sólo un paréntesis, un recordatorio sin el suficiente calado para revisar de verdad el contrato social-natural, para aprender de la capacidad de adaptación de los animales y adoptar modelos de inteligencia más complejos, para asimilar de una vez que el crecimiento per se no puede ser la finalidad.

No es momento de megaproyectos. En la escala está la clave, en cambiar aquello que podemos tocar, optar por gestos mínimos de incidencia máxima, aplicar la noción de arm’s lenght, la igualdad de condiciones. La inteligencia pasa por la empatía. Por la empatía y la gratitud.

Gratitude es el título de uno de los últimos ensayos de Oliver Sacks, en el que escribía las siguientes palabras: «It is the fate of every human being to be a unique individual, to find his own path, to live his own life, to die his own death (…) My predominant feeling is one of gratitude. I have loved and been loved. I have given much and I have given something in return. Above all, I have been a sentient being, a thinking animal, on this beautiful planet, and that in itself has been an enormous privilege and adventure».

Viendo estos días el documental Oliver Sacks: His own life nos reencontramos con una personalidad compleja, contradictoria, vital, apasionada y tremendamente empática. Neurólogo y escritor, Sacks no quiso ser un teórico, sino que prefirió estar cerca de sus pacientes, muchos de ellos en situaciones extremas y desesperadas, preguntarles «cómo estaban», escuchar sus respuestas y escribir sus historias. No fue hasta después que varios de sus libros alcanzaron un número considerable de lectores que el establishment médico empezó a tomar en serio sus investigaciones, que contribuyeron a un mejor entendimiento del funcionamiento del cerebro y la diversidad de la experiencia humana.

El pensamiento creativo (no sólo el de los y las artistas – à propos, ¡qué necesario es recuperar ahora también a Joseph Beuys!-) se articula en esas mismas premisas, sigue procesos individuales, idiosincráticos, se pone «en el lugar del otro», es transversal, permite ver las cosas desde perspectivas renovadas… Este es el tipo de pensamiento que hay que practicar y reivindicar, el que nos reconciliará con nosotros y con nuestro entorno.